domingo, 19 de abril de 2009

PRÁCTICA 3: INTERNET EXIGE APRENDER IDIOMAS

El español, un idioma con 500 millones de hablantes, el segundo más hablado del mundo después del Chino mandarín, tiene oficialidad en más de 25 países – la mayoría pertenecen a América Latina-. No obstante, su extensión geográfica y su abrumador número de usuarios no dejan huella en Internet. Según el estudio La difusión del español en Internet, un proyecto ya concluido de Accenture para la Fundación Caja de Burgos y la Fundación de la Lengua Española, se ha demostrado que el registro castellano en la net no tiene ninguna correspondencia con las cifras reales de empleo de nuestra lengua.

La variación de porcentajes de usuarios de Internet por áreas geográficas quizás pueda explicar que el 4,6% de las páginas accesibles estén escritas en español, mientras que el inglés esté presente en un 45% de las mismas. Y es que América latina – el más valioso as en la manga del castellano- está muy por detrás de Europa y Norteamérica en el empleo habitual de las herramientas cibernéticas. En Estados Unidos se pasó de un 62% a más de un 73% de usuarios dentro de la población entre 2004 y 2007. Los datos son excepcionalmente reveladores si los comparamos con la evolución suramericana: los puntos ganados desde 2004 son aproximadamente los mismos que en el caso norteamericano (un 10% más en tres años), pero la distancia del porcentaje es estremecedora (un 22,72% de usuarios en 2007). Sin embargo hay una condición a tener en cuenta: a censos del 2006, en Estados Unidos la cantidad de población con origen hispano alcanzaba cuotas del 28% en algunos estados (California y las regiones del sur). Claro que, de todas formas, entrarían en esta cuestión también en juego otras clases de factores, como la segregación del uso por estatus social, estudios,…



El directorio La lengua española en Internet ofrece decenas de sitios web vinculados al análisis del idioma español en relación a diversos ámbitos que divergen hacia una amplia lista de países. Wikipedia, aún con todo, continúa recordándonos la posición del castellano en la web 2.0: en marzo de 2008 las entradas en nuestro lenguaje constituían una minoría dentro del entramado de las publicaciones en inglés (2.245.161), alemán (711.237) o francés (624.589). Una gráfica del acceso a Internet en Europa puede ayudarnos a entender el fenómeno. Un vistazo rápido nos haría advertir que el acceso en España (44%) está ligeramente por debajo de la media de la Europa de los 15 (55%) y es muy inferior al acceso del país “mejor conectado” (Holanda, con un 81%).


La conclusión sería que para aprovechar al máximo la oferta digital es necesario aprender idiomas. Estar informado requiere, del mismo modo y cada vez más, la capacidad lingüística de asimilar la información en otras códigos que no sean la lengua materna. Una posible reflexión acerca de la pérdida de peso del español en la net sería la de comparar el carácter tradicional de nuestra lengua con la “personalidad” innovadora del inglés. Calificado de práctica, lacónico, fácilmente aprensible, … el anglosajón ha aparecido siempre como el habla del futuro y, por consiguiente, el habla de las nuevas tecnologías, responsable primero del “adelgazamiento” experimentado por el castellano. Llegar a la máxima extensión de público posible significa escribir en inglés, colgar los textos y maquetarlos bajo la mirada de la lectura universalizada.


Por otro lado, el español, con un vocabulario complejo, riqueza sinonímica, construcciones léxicas complejas y colosales posibilidades oracionales, porta la imagen que la tradición le confiere. Pero la tradición no lo es todo, las políticas actuales de fomento del idioma y las tecnologías son imprescindibles. Los gastos de 2004 en innovación de Alemania superan en más de diez el presupuesto español. Otro indicador, el European Innovation Scoreboard, muestran que España está a la cola en potencial innovador. De lo que tampoco se habla tanto es de las cuotas de mercado. Hay que tener siempre que, en los tiempos que corre, el crecimiento de las redes empresariales de una región conlleva la extensión de la cultura de dicha región. El lenguaje, el icono emblemático por excelencia de la cultura, coloniza siguiendo el rastro de la actividad económica.


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